Café para el Bienestar paga $65/kg sin intermediarios: así se produce en Guerrero, qué es el “café oro” y cómo llega a Tiendas del Bienestar.
En el campo, el valor de una cosecha no siempre depende del esfuerzo con el que se trabaja la tierra, sino de lo que ocurre
después: quién compra, a qué precio y cuántas manos se quedan con la ganancia antes de que el producto llegue a una mesa.
Por eso, cuando un proyecto habla de comercio justo y de compra directa, el tema no es menor:
es una discusión sobre ingresos, dignidad y futuro en comunidades que producen alimentos para todo el país.
Con esa idea como telón de fondo, en Atoyac de Álvarez, Guerrero se supervisó la producción de
Café para el Bienestar junto a participantes de Sembrando Vida, un esfuerzo que busca reducir la dependencia
de intermediarios y fortalecer el ingreso de las familias cafetaleras.
¿Qué se anunció en Atoyac de Álvarez?
La explicación central es sencilla: el café se produce en comunidades de Guerrero, se prepara con procesos tradicionales
y luego se compra de forma directa en centros de acopio. El objetivo declarado es que el pago sea más justo
y que el valor agregado no se pierda en la cadena de intermediación, sino que se mantenga dentro del propio circuito productivo.
Del grano al “café oro”: el proceso que marca la diferencia
Las y los productores cosechan el café y lo secan al sol entre cinco y diez días. Ese secado permite obtener lo que
se conoce como “café oro”, base para el siguiente paso: el acopio.
Centros de acopio: compra directa y sin intermediarios
Después del secado, el producto se compra directamente en los centros de acopio. Este punto es clave porque, en el mercado,
el margen suele diluirse cuando aparecen compradores que imponen precio por necesidad de liquidez o por falta de alternativas.
La compra directa intenta corregir esa asimetría.

El precio que está en el centro del debate
Uno de los datos más relevantes es el precio de referencia: 65 pesos por kilo de café natural, pagados mediante el esquema
de adquisición directa. Para dimensionarlo, en la información difundida se recuerda que, en otros periodos, parte de la cosecha se vendía a intermediarios en rangos de 18 a 35 pesos por kilo.
Comparativo rápido: antes y ahora
| Esquema | Rango de pago por kilo | Qué implica |
|---|---|---|
| Venta a intermediarios | 18–35 pesos | Más presión por vender rápido; menor margen para el productor |
| Compra directa (Café para el Bienestar) | 65 pesos | Mejor pago por la cosecha y mayor estabilidad en el ingreso |
En términos prácticos, un mejor precio no sólo impacta el bolsillo. También cambia la capacidad de planear:
invertir en herramientas, mejorar el secado, organizar el transporte, sostener proyectos colectivos y, sobre todo,
reducir la vulnerabilidad de vender “a lo que sea” cuando urge el dinero.
De Sembrando Vida a Tiendas del Bienestar
El plan no se queda en la compra del grano. El café acopiado pasa por un proceso de transformación y envasado
para distribuirse como café soluble en las Tiendas del Bienestar. Este detalle es importante porque
habla de valor agregado: no se trata únicamente de vender materia prima, sino de avanzar hacia un producto final
con procesamiento y empaque.

¿Por qué apostar por café soluble?
En México, el café soluble tiene un consumo amplio en hogares por su practicidad y su facilidad de preparación.
Convertir el café en un producto listo para la compra cotidiana permite entrar a un mercado masivo, con presencia en tiendas
que ya funcionan como red de abasto en diversas regiones.
El objetivo: que el valor agregado no “se salga” de la cadena
Cuando el procesamiento se integra al proyecto, la ganancia potencial deja de concentrarse sólo en comercializadores externos.
En teoría, esto abre la puerta a mejores condiciones de pago, inversión local y continuidad para el productor.
En palabras compartidas durante el evento, la meta es “que mejore el campo, pero sobre todo el bienestar de las familias”
que viven de él.
Organización comunitaria y reconstrucción del tejido social
Más allá del precio, hay un componente que suele pasar desapercibido para quien sólo ve el producto final:
la organización en comunidad. Participantes de Sembrando Vida señalaron que el trabajo colectivo les ha permitido avanzar
en proyectos vinculados al café y fortalecer la convivencia comunitaria.
Comunidades de Aprendizaje Campesino
En Sembrando Vida operan las Comunidades de Aprendizaje Campesino, espacios donde se comparte experiencia,
se organizan tareas y se desarrollan proyectos con enfoque comunitario. En regiones cafetaleras, esa coordinación puede significar mejoras concretas: prácticas de secado, control de calidad, acopio ordenado y negociación más sólida.
Lo que conviene observar en 2026
Para que un modelo de comercio justo funcione de forma sostenida, no basta con un buen anuncio.
Hay aspectos operativos que determinarán su impacto real:
Claves que pueden definir el éxito
- Transparencia en el acopio: reglas claras, puntos de compra identificables y trazabilidad básica.
- Calidad y consistencia: procesos de secado y control que eviten pérdidas o castigos injustos.
- Logística y tiempos: que el productor no tenga que absorber costos excesivos de traslado o espera.
- Continuidad del precio: estabilidad que permita planear el siguiente ciclo agrícola.
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Lo que gana el consumidor
Para el público, la promesa se resume en dos ideas: un producto con origen identificable y un esquema que busca beneficiar
a quien lo produce. Cuando la cadena es más corta y el pago es más justo, el consumo también puede convertirse en una decisión
con impacto social.
En el histórico municipio de Atoyac de Álvarez, de la mano del pueblo trabajamos en el acopio y la comercialización de café y jamaica. Fortalecemos la soberanía alimentaria y el bienestar de las familias que trabajan en el campo. ¡Que viva Guerrero! pic.twitter.com/AsbGHrSyr3
— Claudia Sheinbaum Pardo (@Claudiashein) January 10, 2026









